El regreso a clases no comienza el lunes en la mañana. Comienza en casa, el fin de semana anterior.
Para muchos niños —y especialmente para aquellos con autismo, TDAH, dificultades sensoriales o alguna otra condición del neurodesarrollo— los cambios de rutina pueden generar ansiedad, resistencia o desregulación emocional. Pero con pequeños ajustes y una preparación consciente, podemos transformar ese momento en una transición segura y positiva.
En Integra Vidas creemos que la anticipación y el acompañamiento son claves para una adaptación exitosa.
Aquí te compartimos recomendaciones prácticas y sencillas para preparar a tu hijo antes del primer día de clases.
1. Empieza a ajustar los horarios 🕒
Uno de los mayores retos después de vacaciones es volver a madrugar.
Dos o tres días antes:
- Adelanta la hora de dormir progresivamente (15–20 minutos por día).
- Reduce el uso de pantallas al menos una hora antes de acostarse.
- Crea una rutina nocturna predecible: baño, pijama, cuento, oración o conversación tranquila.
Los niños con neurodiversidad responden mejor cuando su cuerpo ya está sincronizado con la nueva rutina antes del cambio oficial.
2. Habla sobre el regreso con anticipación
Evita que el lunes sea una sorpresa.
Puedes decir frases como:
- El lunes comenzamos clases.
- Vas a volver a ver a tu maestra.
- Tendrás un salón nuevo.
- Vamos a organizar tu mochila juntos.
Si tu hijo es más visual, puedes:
- Mostrarle fotos del colegio.
- Hacer un pequeño calendario marcando el día de inicio.
- Dibujar cómo será su mañana.
La anticipación reduce la ansiedad.
3. Repasen la rutina del primer día
Haz un pequeño “ensayo” el domingo:
- Preparar la mochila.
- Escoger el uniforme.
- Practicar levantarse y vestirse.
- Explicar cómo será la despedida.
Esto es especialmente útil en niños con autismo o dificultades en la transición, porque les da previsibilidad.
Cuando un niño sabe lo que va a pasar, se siente más seguro.
4. Valida sus emociones 🤍
Algunos niños estarán emocionados. Otros pueden sentirse nerviosos.
Evita frases como:
- No pasa nada.
- No tengas miedo.
- Eso no es para tanto.
En su lugar prueba:
- Entiendo que estés nervioso.
- A veces los cambios dan un poco de susto.
- Estoy contigo.
Validar no significa reforzar el miedo; significa enseñarle que sus emociones son aceptadas.
5. Retomen pequeños hábitos académicos
Sin presión.
El fin de semana previo puedes:
- Leer un cuento corto.
- Hacer un dibujo siguiendo instrucciones.
- Resolver un pequeño rompecabezas.
- Practicar escribir su nombre.
No es para evaluar, es para activar nuevamente la mente en modo aprendizaje.
6. Prepara también el entorno sensorial
Si tu hijo tiene sensibilidad auditiva, táctil o necesita apoyos específicos:
- Verifica que el uniforme sea cómodo.
- Ajusta etiquetas o costuras que puedan incomodar.
- Practica usar la mochila.
- Conversa con el colegio si requiere apoyos adicionales.
La regulación sensorial influye directamente en la conducta y la adaptación.
7. Cuida tu propio mensaje
Los niños perciben la emoción de los adultos.
Si mamá o papá están ansiosos, el niño lo notará. Intenta transmitir seguridad:
- Este será un buen año.
- Confío en ti.
- Estoy orgulloso de lo que has logrado.
La confianza que proyectas se convierte en la confianza que tu hijo siente.
8. Celebra el nuevo comienzo 🎒
Haz algo simbólico:
- Una cena especial el domingo.
- Una foto del regreso a clases.
- Una pequeña nota positiva en la mochila.
Los comienzos merecen ser celebrados.
La clave está en la transición, no en el primer día
En Integra Vidas acompañamos procesos educativos desde la comprensión, la estructura y el respeto por el ritmo de cada niño. Sabemos que cuando la familia prepara el terreno emocionalmente, la adaptación escolar es mucho más amable.
Cada niño es diferente.
Cada proceso es único.
Pero todos necesitan sentirse seguros.







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